La pregunta de si los monstruos «nacen o se hacen» toca un tema profundo relacionado con la naturaleza humana, la influencia del entorno y la psicología del mal. En este contexto, «monstruos» no se refiere a criaturas mitológicas, sino a personas que cometen actos terribles, inmorales o violentos. ¿Qué factores llevan a alguien a convertirse en un «monstruo»? Aquí analizamos ambos lados:
1. Los monstruos nacen: La teoría de la predisposición biológica
Esta visión sostiene que algunos individuos podrían estar biológicamente predispuestos a comportamientos «monstruosos» debido a factores genéticos o neurológicos. Estudios sobre el cerebro de criminales violentos y psicópatas han revelado diferencias en áreas relacionadas con la empatía, la inhibición y el control de impulsos.
- Predisposición genética: Algunas personas pueden tener tendencias innatas hacia la agresión, la falta de empatía o el comportamiento antisocial debido a variaciones genéticas. Esto no significa que están «destinados» a ser malvados, pero pueden estar en mayor riesgo de desarrollar conductas dañinas si otros factores (como el ambiente) también influyen.
- Alteraciones neurológicas: Investigaciones sobre psicopatía han encontrado que personas con rasgos psicopáticos pueden tener diferencias en la amígdala y el cortex prefrontal, áreas clave para la regulación de las emociones y la toma de decisiones éticas. Estas diferencias pueden predisponerlos a actuar sin culpa o remordimiento.
Sin embargo, la biología no es el destino. Estas predisposiciones pueden ser mitigadas o amplificadas dependiendo del entorno en el que una persona crezca.
2. Los monstruos se hacen: La influencia del entorno
Esta perspectiva sugiere que las personas se convierten en «monstruos» como resultado de experiencias traumáticas, abusos, negligencias o la influencia de entornos hostiles. El entorno juega un papel crucial en moldear el comportamiento humano, y factores como la crianza, las relaciones sociales y las experiencias traumáticas pueden influir fuertemente en la personalidad de alguien.
- Traumas y abusos: Personas que han sufrido abusos en la infancia, violencia o abandono, pueden desarrollar comportamientos destructivos como una forma de lidiar con sus heridas no resueltas. La falta de amor, límites y cuidado emocional puede distorsionar el sentido de empatía y compasión.
- Entornos violentos o marginalizados: Crecer en un ambiente rodeado de violencia, pobreza o marginalización puede «normalizar» comportamientos destructivos. En muchos casos, el crimen o la violencia se ven como las únicas salidas viables para personas que se sienten atrapadas o excluidas por la sociedad.
- Modelos de conducta: Los niños aprenden por imitación. Si crecen en entornos donde los adultos o figuras de autoridad muestran comportamientos abusivos, violentos o inmorales, es más probable que repitan esos patrones.
3. Una combinación de ambos: La interacción entre naturaleza y crianza
Hoy en día, la mayoría de los psicólogos y científicos reconocen que la naturaleza y el entorno interactúan para formar el comportamiento de una persona. Una predisposición biológica hacia la violencia puede intensificarse si una persona crece en un entorno abusivo o negligente. A la inversa, alguien con predisposiciones problemáticas puede ser guiado hacia una vida constructiva si crece en un entorno amoroso, con límites y apoyo adecuado.
- La psicología evolutiva: Algunos argumentan que ciertos comportamientos «monstruosos» pueden tener raíces en mecanismos evolutivos que ayudaron a la supervivencia en condiciones extremas. La agresión o la falta de empatía, por ejemplo, podrían haber sido útiles en ciertas circunstancias ancestrales, pero en la sociedad moderna se vuelven destructivas.
- Plasticidad cerebral: El cerebro humano es altamente plástico, lo que significa que puede cambiar y adaptarse según las experiencias. Esto implica que una persona con predisposiciones hacia el mal puede ser redirigida hacia el bien si se le brindan las herramientas y el apoyo adecuado.
4. El papel del libre albedrío
Por último, una dimensión importante en esta discusión es el libre albedrío. A pesar de las influencias genéticas o ambientales, las personas todavía tienen la capacidad de tomar decisiones y actuar de manera ética o destructiva. Esto introduce la idea de la responsabilidad personal: aunque ciertas personas enfrentan desafíos más grandes debido a su biología o entorno, aún tienen la capacidad de elegir cómo actuar.
Conclusión: ¿Nacen o se hacen?
La respuesta a esta pregunta no es un simple «sí» o «no». Los monstruos, en su mayoría, se hacen a través de una combinación de predisposiciones genéticas, traumas, experiencias de vida y el entorno en el que crecen. Sin embargo, la biología también juega un papel, aunque no es determinante. Al final, las personas pueden ser guiadas hacia el mal o hacia el bien dependiendo de las circunstancias y de las decisiones que tomen a lo largo de su vida.
La verdadera complejidad radica en cómo interactúan todos estos factores, y en el hecho de que, incluso ante las influencias más difíciles, existe la posibilidad de sanación, redención y cambio.
Familia o familiares tóxicos
En el enfoque de las constelaciones familiares, un familiar tóxico puede generar dinámicas que afectan profundamente no solo a la persona directamente implicada, sino también al equilibrio de todo el sistema familiar. Las constelaciones familiares, desarrolladas por Bert Hellinger, ven a la familia como un sistema interconectado, donde las acciones, emociones y traumas de cada miembro influyen en todos los demás, incluso a lo largo de varias generaciones. La presencia de un familiar tóxico, entendido como alguien que genera conflicto, manipulación o daño emocional, puede alterar este sistema de manera significativa.
1. Desequilibrio en el sistema familiar
Un principio clave en las constelaciones familiares es el «orden» dentro del sistema familiar, donde cada miembro tiene su lugar. Un familiar tóxico puede romper este equilibrio al ocupar un rol desproporcionado o ejercer un control excesivo sobre los demás, lo que genera confusión en el resto de la familia.
- Ejemplo: Un padre o madre controladora que manipula a los hijos para mantener el poder en la familia puede causar que estos hijos no encuentren su propia identidad o independencia. El rol parental se vuelve desbalanceado, afectando la autonomía emocional de los descendientes.
Cómo afecta: Los miembros de la familia pueden sentir que no pueden ocupar su lugar correctamente o asumir sus propios roles, lo que lleva a conflictos internos, falta de autonomía y problemas para desarrollar relaciones sanas fuera de la familia.
2. Repetición de patrones destructivos
Un concepto central en las constelaciones es la idea de «lealtades invisibles», donde los miembros de una familia, consciente o inconscientemente, repiten patrones destructivos o cargas emocionales no resueltas de generaciones anteriores. Un familiar tóxico puede perpetuar estos patrones, haciendo que los descendientes sigan repitiendo conductas que no les pertenecen.
- Ejemplo: Un abuelo alcohólico o violento que traumatiza a sus hijos puede generar un patrón de abuso o dependencia emocional en las siguientes generaciones. Aunque los nietos no hayan vivido directamente el abuso, pueden sentir una lealtad inconsciente hacia ese sufrimiento, repitiendo el ciclo.
Cómo afecta: Los descendientes pueden replicar relaciones abusivas o tóxicas sin entender por qué, llevándolos a buscar parejas o amigos que recrean ese ambiente familiar dañino.
3. Bloqueo en el flujo del amor
En las constelaciones familiares, el amor y la energía vital necesitan fluir libremente entre los miembros de la familia. Sin embargo, un familiar tóxico puede bloquear ese flujo al introducir dinámicas de manipulación, chantaje emocional o violencia. Esto genera una falta de conexión auténtica y puede hacer que otros miembros de la familia se sientan emocionalmente «asfixiados» o desconectados.
- Ejemplo: Un hermano que constantemente descalifica o menosprecia a los demás miembros puede cortar el flujo natural de apoyo y cariño entre los hermanos, haciendo que la relación se vuelva conflictiva o distante.
Cómo afecta: Las relaciones familiares pueden volverse frías, distantes o basadas en el miedo y la manipulación en lugar del amor y el respeto. Los miembros pueden sentirse emocionalmente bloqueados, lo que repercute en sus relaciones fuera de la familia.
4. Proyección y culpa heredada
En las constelaciones, a menudo se trabaja con la idea de que los problemas no resueltos en la vida de un miembro de la familia se proyectan sobre otros, a veces incluso sobre generaciones futuras. Un familiar tóxico puede proyectar sus frustraciones, miedos o traumas en otros, generando un ciclo de culpas heredadas.
- Ejemplo: Una madre que no resolvió sus propias heridas emocionales puede proyectar en su hija la responsabilidad de ser «la fuerte» o «la salvadora» de la familia, obligándola a asumir un rol que no le corresponde. Esto puede impedir que la hija viva su propia vida de forma plena.
Cómo afecta: Los descendientes cargan con expectativas o culpas que no les pertenecen, lo que puede llevarlos a tener una vida llena de presión emocional o incluso problemas de autoestima, ya que se sienten responsables de cargas familiares ajenas.
5. Exclusión y marginalización de emociones
En las constelaciones familiares, un familiar tóxico puede crear exclusión dentro del sistema familiar. Esto significa que ciertos miembros o ciertas emociones son rechazadas o negadas. La exclusión rompe el flujo del sistema, creando una herida emocional que se transmite de generación en generación.
- Ejemplo: Un padre o madre que se niega a reconocer a un hijo como parte legítima de la familia (por ejemplo, un hijo de una relación anterior o fuera del matrimonio) crea una exclusión que puede generar dinámicas de rechazo o sentimientos de no pertenencia en el sistema familiar.
Cómo afecta: Las personas que son excluidas pueden sentir que no tienen un lugar en la familia, y esta sensación de no pertenencia puede manifestarse en su vida como problemas de identidad, baja autoestima o dificultades en sus relaciones interpersonales.
6. Lealtades familiares ocultas
Los miembros de una familia suelen tener lealtades invisibles hacia aquellos que han sido tóxicos o dañinos. A veces, por un sentimiento de lealtad inconsciente, una persona puede adoptar comportamientos autodestructivos o quedarse atrapada en una dinámica tóxica solo para «mantener la paz» o para no traicionar el sistema familiar.
- Ejemplo: Un hijo que sigue complaciendo a un padre manipulador o abusivo, sin saber por qué, puede estar actuando bajo una lealtad familiar que le impide romper con esa dinámica dañina.
Cómo afecta: Las lealtades invisibles impiden que las personas se liberen de patrones familiares destructivos, repitiendo ciclos de dolor que no les pertenecen.
¿Cómo sanar estas dinámicas?
En las constelaciones familiares, se busca restaurar el equilibrio en el sistema familiar, devolviendo a cada miembro su lugar adecuado y liberando las lealtades invisibles o las proyecciones de los antepasados. Algunas formas de sanación incluyen:
- Aceptar y honrar a los antepasados, incluyendo sus destinos y decisiones, sin juzgarlos ni rechazarlos.
- Devolver responsabilidades y cargas emocionales a quienes realmente les corresponden, liberando a las siguientes generaciones de repetir patrones.
- Restaurar el orden natural dentro del sistema familiar, permitiendo que cada miembro ocupe su lugar con respeto y dignidad.
Afirmación de sanación en constelaciones:
«Honro y respeto a todos los miembros de mi familia tal como son, pero me libero de las cargas emocionales que no me pertenecen. Reconozco mi lugar en el sistema y permito que el amor y la paz fluyan entre nosotros.»
Sanar los efectos de un familiar tóxico a través de las constelaciones familiares implica reconocer y aceptar las dinámicas ocultas, devolver lo que no te pertenece y restaurar el flujo natural del amor en el sistema familiar. Solo entonces es posible liberarse de las influencias tóxicas y vivir una vida más plena y en paz.
Me encantaría leer en comentarios que opinas sobre este tema, y también si lo deseas puedes ponerte en contacto conmigo a través de Instagram: @vidaconsciente111
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