Reconectando con la espiritualidad y la vida consciente en un mundo desconectado
En la sociedad moderna, nos encontramos inmersos en una vorágine de distracciones constantes que nos alejan cada vez más de nuestra espiritualidad y de una vida consciente. En nuestra búsqueda de comodidad, éxito material y gratificación instantánea, hemos descuidado aspectos fundamentales de nuestro ser. A ello se debe la infelicidad que están experimentando muchas personas en este momento.

Reconectar con tu esencia y con una vida más consciente y plena ya no es algo opcional, sino necesario, si queremos una sociedad más evolucionada y que las personas vivan felices y plenas.
No olvides que somos: cuerpo, mente y espíritu, por lo tanto, no podemos olvidarnos de estas tres partes.
Qué te aleja de conectar con el SER que realmente eres:
1- El ajetreo de la vida moderna:
En nuestra era digital, estamos constantemente conectados a dispositivos electrónicos que nos mantienen ocupados, alienados y distraídos. Las exigencias del trabajo, las responsabilidades familiares, tareas constantes y las interminables distracciones en línea agobian y generan ansiedad, dejándonos poco tiempo y energía para reflexionar sobre nuestra vida.
El ritmo acelerado de la vida moderna puede hacer que olvidemos la importancia de cultivar nuestra conexión interna y vivir en el presente. Un ser humano totalmente ocupado, es muy manipulable. Por ello se ha creado una sociedad de personas que incuso tengan que tener varios trabajos, para sobrevivir y que vivan creyendo que el HACER – HACER – HACER sea algo a través de lo que se mide la valía de la persona.

Hemos asimilado que el que más productivo es quien más valor tiene. Y hemos integrado esto como algo «normal» en nuestra sociedad. Cuando en realidad, hacer más y durante más tiempo, no siempre es mejor, y te aleja de lo realmente importante de tu vida. PERO, como estás HACIENDO – HACIENDO – HACIENDO no te das cuenta de nada más que no sea, cumplir listas de tareas pendientes día a día.
2- La obsesión por las cosas materiales:
La obsesión por la acumulación de bienes materiales y el consumismo desmedido nos alejan de una vida consciente y espiritual. Nos hemos convertido en esclavos de nuestras posesiones y creemos erróneamente que la felicidad está en lo externo. En lugar de buscar una conexión interna y satisfacción duradera, buscamos constantemente la próxima adquisición que nos promete alegría efímera. Esto está confundido con la felicidad, porque es lo que nos intenta vender la sociedad de consumo en cada anuncio de la televisión: «No serás feliz hasta que tengas esto». Esta mentalidad nos desconecta de nuestra esencia y nos impide experimentar una vida plena.

3- La falta de tiempo para la introspección:
En nuestra sociedad, el valor del tiempo introspectivo se ha minimizado. Pasamos la mayor parte de nuestras vidas ocupados en actividades externas, sin tomarnos el tiempo necesario para reflexionar sobre nuestras emociones, pensamientos y creencias. Sin cuestionarnos muchas cosas que tendrían que ser cuestionadas, para darnos cuenta si tiene algún sentido que las sigamos haciendo de esa manera.

Esta falta de introspección nos mantiene atrapados en un ciclo de comportamientos automáticos y nos aleja de la conexión con nuestro ser y por lo tanto, con la verdadera espiritualidad.
4- Falta de autoconocimiento:
La falta de introspección, de mirar hacia dentro, impide que te conozcas y por ello, es difícil que sepas cuales son tus necesidades reales. Y no lo que la publicidad o entorno te hace creer que necesitas. Lo que necesitas y lo que te hacen creer que necesitas, son dos cosas muy distintas.
5- La pérdida de la conexión con la naturaleza:
A medida que avanzamos hacia una sociedad más urbanizada, hemos perdido la conexión con la naturaleza y sus ciclos. Nos hemos olvidado que somos naturaleza. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en entornos artificiales, rodeados de tecnología y construcciones humanas.

Esta desconexión de la naturaleza nos priva de la oportunidad de apreciar la belleza y la armonía del mundo natural y de sentir esa conexión con el todo del que formamos parte, lo cual es esencial para una vida consciente y espiritualmente enriquecedora.
En un mundo cada vez más desconectado de la espiritualidad y deuna vida consciente, es crucial reconocer los factores que nos alejan de nuestro verdadero ser. Al tomar conciencia de cómo el ajetreo de la vida moderna, la obsesión por la materialidad, la falta de introspección y la pérdida de conexión con la naturaleza nos afectan, podemos comenzar a tomar medidas para reconectar con nuestra espiritualidad y vivir de manera más plena.
No puedes olvidar de nutrir tu espíritu, así como tu mente y tu cuerpo.

Recuerda que una vida consciente y con salud mental y física requiere de experimentar fuentes de paz, plenitud y propósito, y están al alcance de todos aquellos que estén dispuestos a buscarlos.


